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Por qué debemos comer el tocino del jamón ibérico


Quién de nosotros no ha oído alguna vez que el tocino del jamón no es beneficioso para la salud, que esa parte se debe quitar y apartar del jamón.

El tocino es uno de los responsables del aroma y del sabor de todo un jamón ibérico, es la parte que más grasa ofrece, pero al mismo tiempo es la más exquisita.

Podemos afirmar que no podemos concebir un buen jamón ibérico de calidad sin sus vetas, sin esta grasa que aporta tan particular y excelente sabor.


Descubramos que es el tocino

En la parte subcutánea del cerdo, entre el cuero y la carne se haya el tocino. A lo largo del tiempo se ha considerado un alimento dañino para la salud, sin embargo, es uno de los mejores productos para mantener una alimentación saludable.

Las cualidades que reconocemos como jugosidad y estado de ternura, son una aportación de la grasa que vetea la pieza de jamón ibérico.

La calidad de la grasa es un signo de distinción, puesto que su masa amarillenta entreverada en el músculo significa que el animal ha hecho más ejercicio, en un medio natural. La grasa es la responsable de cualidades organolépticas muy positivas, al mejorar el sabor y la textura implica, además, que el cerdo ha sido alimentado con bellotas en la dehesa.

Los beneficios del tocino

Siempre que lo tomemos con moderación, descubrimos propiedades y beneficios nutricionales que nos aportará este alimento.

Según estudios de la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca, el jamón ibérico y su tocino ayudan a retrasar el envejecimiento, e incluso protege al organismo de procesos neurodegenerativos tales como el Alzheimer o el Parkinson.

Hay que destacar que estudios científicos han demostrado que la grasa del jamón ibérico contiene más de un 50% de ácido oleico, el cual añade al sistema de la circulación sanguínea una opción reguladora, la de controlar o reducir el LDL sanguíneo, lo que conocemos popularmente como el colesterol malo, aunque también proporcionan óptimos niveles para estimular el colesterol bueno, el que se reconoce con otras siglas: HDL. Por tanto es obvio desmentir las leyendas callejeras que hablaban sobre lo perjudicial de este alimento.


Para mayor sorpresa, el tocino nos aporta calcio, hierro, fósforo, sodio, potasio, proteínas y vitaminas B1, B6 y B12.

Los expertos recomiendan que el nivel de grasas de una dieta no supere el 35% del aporte total consumido por este concepto y que el nivel total de grasas saturadas no supere el 30%, algo que cumple con garantías el jamón ibérico de bellota, el de mayor calidad.

El consumidor actual, sensible a los valores de su dieta, mira con recelo las grasas cuando saltan a la vista, como las que se dejan ver sobre las piezas de jamón ibérico, sin embargo, las partes oleosas de nuestro jamón ibérico son una reserva de salud que el consumidor aún ha de descubrir entre loncha y loncha de jamón.

Por tanto, podemos afirmar y justificar su consumo; el tocino forma parte de la esencia del jamón ibérico, de su aroma, de su sabor. Debemos consumirlo con moderación, como todos los alimentos, sin temor puesto que es una de las carnes que menos engorda y que además tiene propiedades nutricionales muy positivas para nuestro organismo. Jamón ibérico, 100% saludable.

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Jamones Juan Manuel

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